Vamos a disfrutarlos
Quedarse un fin de semana en casa
tiene sus gratificaciones.
Cada quien, de una u otra forma procura
sacarle provecho al fin de semana. Es sábado y estamos libres, claro, tomando
en cuenta las excepciones, algunos, por guardias o tipo de trabajo liberan los días de semana, porque su rutina laboral está en lo que se llama o se conoce como una tabla
de rotaciones.
Para las personas que trabajan
los fines de semana también tiene sus ventajas, los que son de oficina se les escucha
con regularidad decir que en esos días hay menos presión, que van más cómodos
porque no llevan uniforme, que trabajan en horario corrido para salir más
temprano, que aprovechan para compartir un rato en algún lugar y pasarla bien.
Comprensible que en otros tipos
de trabajo, para algunos el fin de semana sea de colapso. Restaurantes, museos, parques, cines se
abarrotan de personas que buscan entretenimiento o distracción.
En fin, los fines de semanas
siguen siendo diferentes porque ofrecen posibilidades o alternativas.
Quien no ha escuchado la frase ¨Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe¨
Que importante es darnos ese
regalo de disfrutar de un tiempo libre, así sea para quedarse en casa, nuestro
cuerpo lo agradece. Ese tiempo que nos pertenece y que nos está diciendo:
–vamos, ¿qué tenemos para hoy?
¡Para hoy tengo planes! Esa debe
ser la respuesta.
Vamos a considerar que no nos
planteamos algo en específico, eso suele suceder. Pero tampoco es para decir:
-Nada, no tengo planes, me
quedaré haciendo lo mismo de siempre.
¿Lo mismo de siempre?, y entonces
es cuando nos ponemos en modo aburridos.
Decir lo mismo de siempre, es rutina, ella es importante porque está diseñada para
cumplir procesos, planificaciones, horarios,
controles…, pero en nuestro tiempo libre la rutina también descansa.
Debe salir de nuestro entorno por unos días.
Alternativas sobran. Las ganas de
pasarla bien es nuestra decisión.
Los días aburridos solo están en
nuestro estado de ánimo. Recuerden, las emociones buscan pasarla bien, son
nuestras cómplices. No las encerremos, ellas saben que ha llegado el momento de
lucir mejor que nunca, que se vestirán y se mostrarán relucientes para
complacer y hacer feliz al lugar donde habitan, en nosotros.
Que importante es también tomarnos
ese fin de semana solo para nosotros, porque queremos terminar de leer un
libro, hacer ejercicios, caminar, escuchar música ir de pezca, terminar algo
que comenzamos a diseñar y queremos disfrutarlo, dormir un buen rato en la
tarde, tener nuestra cesión de meditación. En fin darnos el regalo de estar
solo con nosotros.
Cuando sacamos tiempo para
nosotros, estamos programándonos para que los demás también se sientan bien,
somos lo que reflejamos, somos lo que nos propongamos, somos cada día mejor
porque nos amamos, nos consentimos, nos valoramos. No somos imprescindibles,
pero si nos extrañan, es porque nuestra ausencia se nota. Lo que quiere decir
que somos gente que sabe pasarla bien, que impregnamos alegría, solidaridad,
apoyo, carisma, amistad.

Por eso cuando tengamos tiempo
libre, como pueden ser los fines de semana, seamos recíprocos con las emociones
que nos regala la vida. Nunca es tarde, el tiempo es nuestro, él llega, nos
toca la puerta, nos espera, pero si no lo aprovechamos, se irá, y él no sentirá
compasión por nosotros.
Así que los invito a que cada fin
de semana o el tiempo que tengamos libre sea nuestro y para compartir con los demás.

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